La leyenda polinesia cuenta que las Pléyades era una estrella: la más brillante del cielo. Su dios Tane la despreciaba porque había presumido de su belleza y la hizo pedazos, creando el cúmulo.
Los astrónomos modernos dicen que hace 100 millones de años se formó a partir de la condensación de una nube de gases y polvo.
Se piensa que el cúmulo es cientos de veces más luminoso que el Sol y debe serlo, ya que aunque reposa a 400 años luz de distancia, algunas de sus estrellas se pueden ver con ayuda óptica.
El poeta Alfred Lord Tennyson las describió más elocuentemente: “Relumbran como un enjambre de luciérnagas enredadas en una trenza de plata
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